Descripción
Tras el terremoto del 7 de septiembre del presente año de 8.2 grados Richter que azotó Oaxaca y Chiapas. Felipa Sánchez Guerra de 51 años quien es originaria de Juchitán de Zaragoza, Oaxaca, nos comenta a un lado de lo que fuera su casa, que hoy son escombros, su experiencia de lo vivido a casi más de dos meses de aquel evento que cambio la vida de ella y de muchas personas en Juchitán.
¿Cómo vivió el temblor?
- Mi casa es un cuarto nada más con un corredor, entonces a la hora que comenzó a temblar mi hijo me dijo ¡Mamá no te asustes, está temblando, levántate! le dije si, ya lo sentí, y salí de la casa, pero mi hijo no se salió de la casa se quedó adentro; desde afuera donde yo estaba le grité ¡William, William! y ya corrió para afuera, pero la casa ya se estaba cayendo. Estaba muy nerviosa, en eso se cayó el tanque de gas y empezó a salirse. Como vivo cerca de mi hermano, mi hijo, en su miedo que sentía, me dijo vamos con mi tío ahí vamos a morir juntos y nos fuimos con mi hermano, sólo recuerdo que me quede con mi hermano, donde ya estábamos fuera de peligro; en eso vinieron mis otros hijos y cerraron el tanque de gas que se estaba saliendo.
Quise volver a entrar a mi casa porque dejé mi carterita, pero mis hijos me agarraron y dijeron como que vas a entrar, ya deja todo, eso se va a recuperar Mamá, la vida es la que no se va a recuperar.
Gracias a Dios, nosotros salimos, pero se fue todo; se fue el ropero, la tele, la estufa, la cama. Dijimos bueno, pues ni modo, ya fue lo que nos tocó, si eso es lo que dice Dios, pues ni modo.
¿Han recibido ayuda por parte de las autoridades?
- Nosotros escuchamos que vinieron los soldados a repartir cosas, pero nosotros no recibimos nada de eso, ni de Marina ni de Cruz Roja; la única que nos dio una despensa fue la presidenta y hubo un poco de ayuda, pero de nuestra misma gente.
¿Dónde están viviendo?
- Ahorita nos estamos quedando a dormir afuera de donde viven unos vecinos, ahí me dieron un lugarcito, pusimos unas lonas y ahí es donde nos quedamos, afuera de la casa de esos vecinos ahí vivimos; por cierto, ya todas las lonas que nos dieron se desgastaron. Extraño mi casa porque, aunque era sencilla y pobre ahí tenía mi lugar y ahora ver que estoy de arrimada me hace sentir triste. Les he dicho a mis hijos que cuando quiten este escombro, ojalá sea pronto, vamos a vivir en mi casa, aunque la haga de trapos, lonas o láminas vamos a vivir en mi terreno.
¿Cómo se sustentaba hasta antes del temblor?
- Pues yo trabajaba, hacia desayunos y sacaba mi dinero, claro que mis hijos me dan un poquito de ayuda, pero ahorita no hay trabajo. Luego con esto del terremoto estuve internada y ahora ya no puedo trabajar porque me duele mi mano. En un principio me vio un médico y me dijo que no tenía nada, pero después me valoró otro médico y salió que tengo un quiste en la palma de la mano, por eso ya no puedo trabajar.
¿Qué mensaje le gustaría enviar para quienes quizá puedan ayudar?
- Pues que nos ayudaran para que tengamos un techo en donde vivir, yo eso es lo que pido, porque somos personas de bajos recursos, lo perdimos todo; ahorita, por ejemplo, mi ropa en bolsas es que la tengo, no tengo más. Deseo que nos tengan piedad y que nos ayuden un poco porque antes de esto nosotros trabajábamos; solamente eso.
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